Érase una vez, el retrato de una mujer increíblemente libre.
Libre de pensar y de actuar.
Una mujer amanece en Paris con un secreto.
La percibimos evanescente de buena mañana.
En su habitación, se extiende, una niebla sutil.
Una mujer, de aspecto, de cuerpo y de espíritu.
Ella sabe amar y vivir, vivir y amar ahora.
Una mujer vestida de negro que ha vivido una noche blanca
con sus tacones de aguja, añade un toque chispeante y sexy.
Encierra en su cabeza, notas de amargura, evocación e impertinencia.
Quisiera ser olvido para nunca recordar.
La memoria de una mujer son los besos que recibió.
Sus lágrimas son ríos, venas desangrándola el corazón.
Sueña la vida, la vida duele, trozos de miedo, es duro vivir.
Como un beso prometido a su alma
es la voz que la acuna con la frase
“En tus labios yo viviré y en tu olvido yo moriré”
Sueños de muerte, se desvela.
Marcada en su tez suave, una mirada profunda,
suavizada por un símbolo, una sensual boca carnosa.
Hoy la vida llueve penas, gotas de desesperación,
sus lágrimas se quieren suicidar, acurrucadas, morir en su piel,
han nacido secas, tienen sed, su llanto hoy se quiere morir...
Una mujer glamurosa con aires de diablo pero con rostro angelical.
Una mujer en traje de noche cuando empieza el día.
Escandalosa no, libre.
Una mujer envuelta en un frasco precioso,
cincelado como los laberintos de las calles de Paris,
rugoso como las sábanas que acaba de dejar,
rosado como el cielo de madrugada al amanecer.
Cubierta por una estructura floral amaderada
luminosa y con una intensa parte de misterio.
El perfume de la ultrafeminidad exorbitada
por la huella del hombre que lo rozo.
Su corazón está formado por una esperanza absoluta
que se armoniza perfectamente con la presencia,
más empolvada, sensual y carnal, como el cuero en un vestido.
Una mujer que desaparece en un perfume de misterio....
Un baño tibio con un gel cremoso
que se vuelve al contacto con el agua, en una espuma fina y ligera
que recubre todo su ser.
Delicadamente y suavemente, limpia su piel con el agua fresca
y aporta un velo lechoso en el que se funde y envuelve su cuerpo con infinita dulzura.
Recorre toda su dermis, la deja suave, sedosa y deliciosamente perfumada.
¿una noche de amor?
Qien sabe …. Es un secreto entre Paris y ella.
viernes, 19 de febrero de 2010
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