Ahogando el llanto en el silencio........ar ilyë tier undulávë lumbulë........
........y todos los caminos se han ahogado en sombras.........
La melancolía llama a la puerta, le acompaña la soledad q se sienta en el borde del sillón q preside el corazón, el sufrimiento deja abierta la puerta para q entren los gemelos lamentos, con su hermana pena.
Comienza a llover en la habitación, lágrimas tan saladas q escuecen.
De pronto la inspiración me seca las lagrimas, la angustia me abraza x detrás tan fuerte q apenas me deja respirar.
El dolor se sienta a mi lado, me coge la cara entre sus manos, levanta mi barbilla con sus dedos y me mira a los ojos; en uno de ellos está anclado el olvido y en el otro el masoquismo q se empeña en recordar, la lucha es cruel.
La amargura me tiende su pañuelo para secar los borrosos y encharcados lagrimales, mientras la tranquilidad pone una música suave y la inquietud galopa en mi estomago.
Las mellizas desolación y desesperación gritan "masoquista" a la paciencia escondida x el miedo, éste a su vez me acaricia el pelo.
La mentira reposa junto a mi cabeza, lanza ligeras brisas con palabras hacia mi cuello q erizan la piel "todo va bien, confía en mi" me susurra.
La incredulidad me muerde los labios, el cansancio y la desgana agarrotan mis músculos, matando cualquier movimiento, el frío junto con el engaño rompen mis huesos. El terror saca de debajo de la cama los demonios q no me dejan descansar. Las dudas levantan el vuelo, revolotean sobre mí.
La madurez impone su mano sobre la joven inocencia hasta pudrirla.
El sueño me atrapa mientras la derrota me vence.
La pena me besa la frente y la ansiedad agarra mi corazón con su puño, su prima la agonía ahoga los "te quieros y los te amo" en el pozo donde brotan las lagrimas.
El malestar prende fuego a la felicidad, como mecha utiliza las sonrisas. La desesperanza ríe a carcajadas mientras observa la escena, mas tarde recoge las cenizas y las inyecta en cada vena, en cada arteria, como un veneno q recorre el cuerpo.
La infelicidad instalada a los pies de mi cama maúlla, mientras la tristeza se sienta a mi derecha y me susurra al oído "quédate a mi lado", la estupidez me arropa.
La nada invade mi mente, el vacío se instala en mi garganta, hace q se ahoguen mis lagrimas contra la almohada. Es entonces cuando el llanto ahoga el silencio.
viernes, 19 de febrero de 2010
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