lunes, 1 de noviembre de 2010

A mi filósofo

Tenías razón, siempre la has tenido. Siempre me he preguntado qué es lo que estaba haciendo mal, porqué no podía seguir el ritmo del resto de la gente. Y aquel día diste una respuesta simple: “no eres tú la que se equivoca, es el resto”. Y llevabas toda la razón del mundo.
Aún recuerdo aquellas tardes de filosofía buena y barata, donde las teorías de la conspiración tenían sentido, donde recordábamos porqué la gente cuando lleva razón la tachan de loco y les queman en las hogueras, a Galileo, a Colón… porqué nos parecía tan raro que la gente no tuviese sentido común o lo raro que nos parecía aquello que el resto veía como normal.
Muchos palos nos han dado desde entonces, pero ayer me dieron por… millonésima ¿? vez la razón de aquello que veíamos raro y el resto nos tachaba de pirados. Aunque siempre nos quedará “la marginación” ¿lo recuerdas? Jajaja
Odio llevar la razón e intentar preavisar a la gente cercana a mí, ya sabes, nunca nos creen hasta que pasa. Por eso aunque intento reprimirme alguna vez se me escapa, y es que me quema por dentro.
El mundo puede equivocarse, es complicado de entender, pero pasa.
Tomamos caminos distintos, tú te convertiste en aquello que más odiabas, tu padre. Te cansaste muy pronto de ir contracorriente, aún no se si tomaste la vía fácil o la difícil. Lo cierto es que hacía mucho que no sabía de ti, hasta que removí viejos cajones y recuerdos. Siempre serás mi NVT favorito, y es que todas las rosas tienen sus espinas. Aprendí muchas cosas y desvarié demasiado ¿y? sirvió para que hoy recordase que el mundo también se equivoca y prueba de ello siempre estará eso que siempre nos acompaña… ;).
Cada decisión tiene sus consecuencias y hay que afrontarlas, lo malo es que muchos no reconocen sus equivocaciones. A.L. es hora de que filosofes un poco, aunque se que no lo vas a hacer. Equivócate, corrígete y vuelve al origen, pide perdón o di “tenías razón”, no es malo cagarla, es peor fingir que no pasa nada y tirar como los burros hacia delante, dime “llevabas razón”, ya no por mí porque se de siempre que la tenía en ese tema y me da igual que no me des explicaciones; hazlo por ti, porque te quieres y vuelve a empezar ya sabes que te daré la mano las veces que necesites, que no es malo pedir ayuda. Me tienes siempre, pero me la tienes que pedir, yo sino no puedo hacer nada.
Ya sabes que está permitido caerse, pero es obligatorio levantarse mi pequeño gran filósofo. Tendí un puente hacia a ti, ahora solo crúzalo.

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