jueves, 15 de abril de 2010

Valencia: chapter 2

Las 7 y 10 de la mañana, sonó el despertador como un enemigo, aún así no teníamos ganas de dormir, entre los mil nervios y las cinco mil mariposas en el estómago sin parar de revolotear, bajamos a desayunar. A las 8 en recepción como un clavo, una explicación de la regla básica "no dar el coñazo al recepcionista", una minicharla en inglés nos asustó todavía más, susurros de todos "no entendí nada" y cada uno a su respectiva clase.
A mí me tocaba ir con la compañera de habitación de mi amiga, así que ya por lo menos iba un pelín menos histérica.
Entré en la clase la primera y una profesora me empezó a hablar, por supuesto en inglés y la primera vez la contesté algo que no era, ya me volvió a preguntar y por fin me empecé a aclimatar. Me mandó sentarme junto a otras 2 personas, en total éramos 4. Me tocó definirme y cuando no supe que decir me quedé trabada, típico en mí.

Luego llegó otra chica y poco a poco, uno a uno nos fueron sacando para el oral. Creo q me temblaba la voz y me estaba medio mareando de la presión, pero la profesora fue superamable y a cada segundo me decía "don't worry", y yo pensando "si claro, y de esta me deportais".
Después del fatídico examen oral y de más o menos hacer el escrito, fuimos a comer. Al volver nos dijeron que nos habían recolocado. "2A" "¿Qué? (lo tuve q mirar más de una vez). Ay madre! si soy lerda! pero cómo me meten ahí?!" Uf madre, ahí si que se me revolvió la adrenalina, yo no se que iba a hacer ahí en un nivel que yo no consideraba ni de lejos apropiado para mi estado catatónico. Al entrar por la puerta reconocí a las dos chicas que me había tocado en el "1A". Sentí un alivio increíble, por lo menos seguían mi estilo. Conocí a otro chico, que casualmente es de mi barrio y al que nunca había visto) y a otra chica. De pronto entró el profesor con una sonrisa de oreja a oreja. Parecía superjoven y con muchas ganas de empezar, de hecho estaba encantado de dar gramática.
Hicimos unas minipresentaciones de todos, y como soy tan observadora enseguida me di cuenta de cómo eran cada uno:
-Deni, una búlgara, estudiando en Valencia ingeniería, muy abierta y sencilla.
-Lourdes, una ibicenca, estudiando en Salamanca magisterio, superextrovertida.
-Belén, de Albacete pero estudiando arquitectura en Valencia con su novio, parecía muy segura.
-Jairo, ingeniero infomático, de mi ciudad, callado, acojonado como yo, estudiando en su ciudad, como yo, supernervioso, como yo. Quizás es el que más se me parecía y eso me aliviaba, por fin alguien que es como mi forma de ser.
-Y Stephen claro, superhappy de la vida, muy agradable y lo hacía todo tan sencillo... me recordó en algunas idas de olla a mi mejor amigo, Alberto.
Después de darnos la bienvenida, de presentarnos y empezar su clase, nos tocó el turno de la siguiente profesora, Leeann.
Ella daba presentación, lo más temido por todos, porque sí, ahí es donde teníamos que perder lo que al menos a mí me sobra por exceso, timidez. Yo necesito mi tiempo de aclimatación, pero aquí no había tiempo. El tiempo, eso era algo que también descubriríamos. Y lo típico, nos presentamos otra vez, una pequeña clase a modo de ejemplo a modo de trabalenguas imposibles y por supuesto también nos mandó tarea para el día siguiente.
Sinceramente esta clase o la profesora en sí, no es que lo tenga muy claro, me acojonaba de más, pero a medida que íbamos cogiendo confianza, Jairo y yo íbamos perdiendo el miedo que se nos reflejaba en el rostro. Todos acabamos encantados de conocernos y poco a poco fuimos soltándonos.
Nos fuimos a comer. Y sí, aquí también se hablaba en inglés, por que de la nada salió Amanda, un encanto de chica que se introdujo en mi grupo suavemente. Al principio yo me sentía incómoda, pero no por ella, sino por que no sabía que contarla, ni siquiera cómo tenía que hacerlo, ni expresarme asi que técnicamente dejé que una de mis amigas hablara con ella mientras yo escuchaba y pensaba en como integrarme.
Y ya por la tarde apareció Dominic, parecía un superseñor, de estos de ordeno y mando, serio y como decirlo, muy muy inglés, vamos el típico estirado de toda la vida. Nos dió mil listas de vocabulario y todos nos mirábamos en plan "vamos a morir", pero luego cambió el chip. Empezó a hacer juegos y destruyó esa barrera de acojonamiento que todos llevábamos dentro, ya no parecía el típico inglés muy inglés.
Esa tarde no salimos, nos quedamos hasta la 1 de la mañana haciendo la redacción para el de gramática, estudiando el vocabulario, y lo más temido preparando la presentación de 3 minutos una y otra vez.

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